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Todo lo intentamos ver con los mismos ojos que miran hoy y decir con las mismas palabras que se dicen ahora. Es evidente por qué lo pretendemos de esta forma

Martes, 04 Octubre 2016 22:59 Publicado por en Arte

La censura y el Gabinete de los Objetos Obscenos

Todo lo intentamos ver con los mismos ojos que miran hoy y decir con las mismas palabras que se dicen ahora. Es evidente por qué lo pretendemos de esta forma, pero no debemos aceptarlo como lo más conveniente. Ni por asomo. El registro, el archivo y la apreciación que tenemos hacia el arte muchas veces erra por esa exigencia que posamos sobre los objetos y las ideas del pasado con respecto a las formas de estudio en la actualidad. Haciendo de distintas producciones, material fuera de su época y malinterpretaciones de la historia. En el pensamiento de Foucault, en “La arqueología del saber”, el registro que se tiene del pasado, de lo guardado para nuestra apreciación y estudio, debe analizarse y entenderse como un conjunto de reglas no impuestas desde el exterior –lo que añadimos desde fuera–, sino desde su interior. Reglas que se conectan directamente con las verdaderas cosas que vieron su surgimiento.

gabinete secreto sexo

gabinete secreto pan

Caso ejemplar es el de los gabinetes. Ese primer intento de exposición o tipo de protomuseo que se vio hace cientos, quizá miles de años, y que mostraba a los curiosos una cantidad inimaginable de objetos exóticos, llamativos o bellos para deleite de su indagación. Una especie de carromato donde se disponían espacialmente hallazgos de la antigüedad y eran publicados con el escándalo o la bulla de lo extraño que la concurrencia estaba ávida de obtener.

Con ese mismo espíritu y la intención de revelar las “viejas usanzas” fue que en el Museo de Nápoles nació el Gabinete Secreto. Desde el descubrimiento de Ercolano, Pompeya y Estabia se formó una colección con los hallazgos arqueológicos, accesible al público desde 1819, que permitía no sólo admirar el legado del ayer, sino, como ya dijimos, interpretarlo equívocamente dado su alto contenido erótico. El denominado Gabinete de los Objetos Obscenos, ante la propuesta de agrupar los ejemplares de temática sexual en una única sala por el rey Francisco I de Francia durante su poderío en Italia, hizo de este contenido algo accesible sólo a personas con cierta madurez y conocimiento moral. El compendio de “arte degenerado” vio la luz por vez primera en la historia moderna. Aunque no precisamente la más brillante. Michele Arditi, arqueólogo italiano de aquel tiempo, escogió 102 piezas que pudieran ofender la moral tradicional, creando así un área “secreta” y llena de estrépito para una asistencia exclusiva.

 

gabinete secreto mortuorios

gabinete secreto pompeya

En 1823 la colección, con nuevas administraciones y pensamientos clave para la sociedad que le guardaba, pasó a denominarse Gabinete de los Objetos Reservados y sólo se podía acceder con un permiso especial. La censura se dejaba ver, irónicamente, con más ahínco. La situación no cambió sustancialmente hasta 1860 con Giuseppe Garibaldi, quien declaró el Museo como propiedad de la nación y delegó su dirección en Alessandro Dumas. El acervo recibió así un nuevo nombre que perduraría más de un siglo: La colección pornográfica. Se permitió un mayor acceso, no sin recibir críticas por supuesto, y muchas piezas del museo fueron recolocadas dentro de esta sección y se añadieron otras recientemente halladas. Se contaron 206 objetos se la antigua sexualidad romana en 1866. A pesar de la inicial resistencia por la comunidad en general y ciertas mentes conservadoras, esta zona se hizo más asequible al ser los dirigentes del museo quienes permitían la entrada.

gabinete secreto falos

gabinete secreto joven

¿Qué sucedía en aquel momento? Regresando un poco a nuestra línea foucaultiana, ese archivo artístico, aunque prioritariamente histórico, no se describía o analizaba en su “experiencia desnuda” de orden; se interpretaba –lo cual no está mal, pero no era el caso ni lo más favorable para su aproximación de entonces– en vez de trabajarse desde su interior, organizándolo, distribuyéndolo, ordenándolo y estructurándolo con otras piezas de su época. Lo único que se percibía era depravación y sexo, coartando su registro mediante un supuesto saber único y supremo.

En abril de 1931 el Ministerio restringió el acceso a esa zona sólo a artistas y estudiosos que certificaran su profesión, el fascismo se hacía patente y toda imagen que fuera ofensiva o “vulgar” debía mantenerse casi en silencio. Terminada la II Guerra Mundial la censura perdió fuerza progresivamente y para bien de todos. Especialmente para la colección.

gabinete secreto satiro

gabinete secreto bronce

No fue hasta el año 2000 cuando, tras organizar algunas salas, el Gabinete Secreto fue reabierto al público con acceso libre, debiendo entrar acompañados sólo los menores de catorce años. El aspecto actual que presenta recuerda las vicisitudes que esta colección ha experimentado; el espacio se organizó de tal forma que evoca el contexto cotidiano al que estaban ligadas las piezas (la Casa Pompeyana, el Jardín Pompeyano, el Lupanar y la calle) y ya no como una bodega enorme donde se acomodaran a diestra y siniestra los objetos, sólo atendiendo a su temática pornográfica.

gabinete secreto hombres

gabinete secreto cuerpos

Por supuesto, faltaban años para que el espacio museístico considerara al archivo y a la curaduría como un campo expandido y conjugado de la actividad cultural, cuyos horizontes se abren cada vez más para no jerarquizar o seleccionar mediante un concepto central ni la materialidad ni el discurso de una pieza. Muy a la manera de la arqueología propuesta por Foucault, el rizoma de Deleuze y Guattari o la hermenéutica contemporánea, esas producciones que muestran escenas sexuales ya no son encerradas en una sola noción. Para leer más sobre Foucault puedes tomar sus Clases para estar orgulloso de ser un anormal o reconocer que “El sexo es aburrido” y otras cosas que debemos aprender de Foucault.

Fuente: http://culturacolectiva.com/

 

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Autor

Ocioltura

Ateo y loco de nacimiento, creativo en profesión y programador por accidente, fanático de las películas de terror, sociopata musical de Armando Palomas e Iván García, de reciente manufactura en el mundo de la fotografía.

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