Sábado, 18 Marzo 2017 21:54

More, una película sesentera, llena de sexo y drogas

el invidente zurdo Escrito por  en Cine
More, una película sesentera, llena de sexo y drogas

Los sesentas del anterior siglo fue una década llena de apertura y liberación, todos los artistas y científicos de esos años, se dieron a la tarea d enseñar a la muchedumbre, que había tras alternativas, diferentes a las que predominaban. Sacaron los instintos naturales del ser humano, modificaron conductas y costumbres; es más, recordaron al mundo que siempre ha habido tradiciones que, quizás no sean más puras, pero si llenas de historia y de convivencia o empatía con la naturaleza.

 

Obviamente, ninguna de las bellas artes fueron la excepción de esto, ni siquiera se mantuvieron al margen, y eso que eran tiempos oscuros, ya que esa llama de libertad nunca ha sido bien vista por los poderes facticos y en consecuencia, buscaban por todos los medios, aplastar esas incipientes rebeliones. El cine es una de esas manifestaciones humanas que no pueden estar quietas, al contrario, busca agredir de manera directa las sensaciones y puntos de vista de quienes observan estas cintas.

 

 

More es una de ellas, y como se dice elegantemente, estaba adelantada a su época, y no porque desentonara con la movida de esos años, sino que ya quería hablar de lo que siempre ha existido, los escapes de realidad y la autodestrucción. More es una película llena de nacionalidades, empezando por el director, que para más señas, es la opera prima de Barbet Schroeder, quien es acompañado por los actores Klaus Grünberg, Mismy Farmer, Heing Englemann y otros más.

 

La cinta tiene varias características fílmicas, road movie, surrealista, clásica y técnica libre, esos últimos factores se aplica desde la fotografía, pasando por el guion hasta llegar a la interpretación. En la película podemos ver un discurso abierto hacia el amor libre, es decir, sexo sin compromisos y un abundante consumo de drogas, porque puede parecer que en algunos momentos no hay una escena directa de inyección o inhalación, implícitamente está ahí.

 

La heroína es la heroína del argumento, es uno de los hilos conductores que nos va llevando por esta relación amor odio por la mujer y la sustancia se lleva a los extremos, desnudando los primitivos sentimientos que anidan en el fondo de nuestra alma. Al final, triunfa la sensatez de los protagonistas, y esa es a interpretación del espectador.

 

Una cosa que sabe mezclarse y refuerza la idea de libertad, es la música, y aquí es interpretada por Pink Floyd, quienes en esa juventud sesentera, saben apropiarse de los sentimientos de los protagonistas y el mensaje integral del director.

 

Es por eso que esta cinta no pasara de moda y entra en la denominación de películas de culto y es por eso, esperamos, siga siendo buscada por todos los amantes del buen cine (y también por los que no), el chiste es que haya diversidad de estilos e historias…

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