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Lunes, 05 Octubre 2015 00:00

Una foto, un horror de historia, Nsala

Publicado por en Fotografía
De esas imágenes que tienen valor en todos los sentidos, aún por cruel que parezca, fue necesario que se tomará...
No hay mucho que decir, solo que una imagen cambio y detuvo una masacre de índoles apocalípticos, que estuvo por encima de la Primer Guerra Mundial, por encima de las muertes de los judíos en la Segunda Guerra Mundial y con esto no quiero decir que por ser más o menos, tiene que ser más cruel. Toda muerte provocada por la avaricia, la ambición, la intolerancia o por ideas necias; son las formas más bajas que puede tener el ser humano, es una demostración clara de que venimos de los animales y animales seguimos siendo. No importa el tinte de la religión, del tipo de régimen político o de sociedad que seamos; cuando nos cegamos con pretextos de cambios, de una evolución que no es justa para todos y no me vengan con que debe de sobrevivir el más fuerte, la fortaleza viene de la inteligencia y el saber aplicarla con astucia.
 
Una foto, un hombre sentado, contemplando unos pocos restos en el suelo. Un ser humano de color y raza negra, con mirada perdida, con el recuerdo aferrado en esos miembros. Una persona que ahora se le puede decir que es congolés, una raza africana. Una inglesa, misionera, una mujer blanca con motivos de compasión. Una fotógrafa, que explica con lujo, el detalle de ese genocidio callado. Una época de mierda, una civilización que según crecía, cambiaba, pero a precios de sangre. 10 millones de muertos por un motivo mezquino. Un rey europeo que en su puta vida piso el África. Drama de seres humanos golpeados, humillados, vejados, asesinados y desmembrados.
Alice Harris es la inglesa y tuvo los huevos para denunciar, al menos a los belgas, porque si hubiera ido más al sur, sus paisanos no se quedaban atrás, aun cuando un excelso pintor también plasmo una imagen de destrucción humana, hecha a una de las razas más golpeadas por sus propios congéneres. Un tipo viendo las manos y pies de su hija y madre, descuartizados por caucho, por dinero…
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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza.