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Viernes, 05 Agosto 2016 14:26

Recordando ese paso de Federico Díaz Granados por Puebla

Publicado por en Poesia

Hace poco más de un año, llego un cafetalero a declamar...

Tierra cafetalera, de grandes escritores, de grandes inspiraciones, que han bailado con Calíope, y esta los ha compensado con una fluidez de memorias, sueños y pesadillas, porque son los escritores, los que nunca duermen; que tienen pesadez y que son visitados por viejos fantasmas que reclaman autoría o paternidad de las hojas rayadas. Colombia es surrealismo mágico, que García Márquez lo saco de esas fantasías reales y las dejo impresas en libros y en ocasiones, esas que dan miedo, que lo escrito sean profecías y en sentido contrario, la realidad queda corta de personajes; pero estos se rebelan y sacan lápiz y papel (bueno su lap o Tablet) y cobran vida de su propia obra. Federico Díaz Granados es de esos, que quieren cantar alabanzas, que quiere hacernos partícipes de sus angustias y alegrías.

Éste tipo estuvo por la tierra de las iglesias, de palacios clericales, monumentos grises, viejos y renovados; llegó a las instalaciones del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla. Dando un pequeño viaje por sus páginas y desenrollará los Poemas nuevos y si lo animan, abrirá el archivo mental y platicara con los anteriores. Quiso iluminar las tardes poblanas como ha querido hacerlo con las de su natal Bogotá, quiere poblar a los peatones de calles solitarias, donde puedan hallarse los dos corazones extraviados, secuestrados por otros sentimientos; pero que saben que en ese caminar pueden verse y como en todo poema mental, correrán a abrazarse.

Las Horas Olvidadas, fueron recordadas en esas instalaciones de la 3 Sur y constatando que los bardos y escritores son humanos, la única diferencia entre ellos y los que no escribimos, es que andan despiertos en los sueños y por eso se les facilita más cuando lo hacen físicamente y en el fluir de la mano, ya sea en un teclado o una hoja, es mejor.

Pueden ver al engendrador de obras como el Álbum de los Adioses, que el tener uno es de valientes, porque yo prefiero olvidar la última despedida, esa que lastima; pueden oír las Oraciones Americanas y despertar al Rey Lagarto y quizás tener una Habitación de Paso, esa que él, y todos, tenemos por estos días lluviosos...

 

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza.