Oscar Wilde: Homosexualidad y prisión

Oscar Wilde: Homosexualidad y prisión

Escrito por  Martes, 18 Julio 2017 16:10

Todo comienza en 1891 cuando le presentaron a un estudiante de Oxford llamado Alfred Douglas alias ‘Bosie’, del cual se enamoró profundamente. Las biografías dicen que fue amor mutuo y a primera vista, pero claro, mantenido en el más absoluto secreto por ambos, tanto es así, que Oscar Wilde se dio el lujo de llevar a su casa a ‘Bosie’ y presentárselo a su esposa, para evitar las sospechas obviamente. Alfred Douglas o ‘ Bosie’ era hijo del Marqués de Queensberry, un hombre ateo poco acostumbrado a que le llevaran la contraria, aficionado y promotor de peleas, y por si fuera poco, a él le debemos la creación de las reglas modernas del boxeo.

El Marqués de Queensberry enseguida empezó a sospechar del nuevo amigo de su hijo y de la naturaleza de aquella relación, hasta que perdió la paciencia y se enfrentó con su hijo delante de Wilde. Les advirtió que no permitiría una relación entre ambos ni que el escritor, por más afamado que sea, “descarrile a su hijo por la homosexualidad”. Su advertencia no surtió efecto, así que el Marqués tomó cartas en el asunto y mandó a investigar a Wilde.

El Marqués, un día se plantó en Albemarle Club, un antro londinense que frecuentaba Wilde y le dejó una nota al portero en una de sus tarjetas personales: “A Oscar Wilde, que alardea de sodomita”. El portero del club, que la había leído antes, aseguró a Wilde que nadie más la había visto. La cosa podía haberse quedado ahí, pero Wilde decidió querellarse contra el Marqués por injuriarlo como sodomita. Este error de Wilde acabó con su vida privada y su carrera, siendo el inicio de su ocaso.

Tras un breve proceso, el jurado declaró al Marqués no culpable ya que consideraron que Wilde sí había alardeado sobre su orientación sexual. Esta absolución estuvo seguida de la detención de Wilde sin derecho a fianza y del embargo de sus bienes. El 26 de abril de 1895, se inició el primer juicio contra Wilde por pervertir a la juventud y contra Alfred Taylor (proxeneta londinense), por proporcionarle jovencitos. El 27 de mayo de 1895 fue condenado a dos años de trabajos forzados. Durante su permanencia en prisión se estrena en París Salomé (1896) y sus acreedores venden todos sus bienes dejándolo en la absoluta miseria.

Se dice que Oscar Wilde tuvo una actitud entre apática y ofendida durante todo el proceso, que no lo ayudó en nada. Su preocupación era defender a su amante, que, por cierto no estuvo a la altura, ya que parecía que salía con Wilde solo para fastidiar a su padre y que además, por temor a la persecución, huyó a París dejándolo sólo.

Tras su encarcelamiento, su esposa cambió de nombre y el de sus hijos, y se los llevó a Holanda para desvincularse del escándalo. Lo obligó también a renunciar a sus derechos como padre y más tarde, después de haber sido liberado, se negó a seguirle apoyándolo económicamente si es que lo veían con hombres o en compañía de su amante. Oscar Wilde murió en Francia tres años después, sumido en la indigencia y bajo el nombre de Sebastian Melmoth. Un triste final para quien siempre se le consideraba como ‘el alma de la fiesta’.

Fuente: Oveja negra

Ocioltura

Ateo y loco de nacimiento, creativo en profesión y programador por accidente, fanático de las películas de terror, sociopata musical de Armando Palomas e Iván García, de reciente manufactura en el mundo de la fotografía.

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