La Guerra de los quesos entre México y Europa

La Guerra de los quesos entre México y Europa

Escrito por  Lunes, 08 Enero 2018 18:49

Hemos encontrado la nueva versión de la guerra de los pasteles, ahora en forma láctea, que al caso es lo mismo, ambos llevan esa leche que les gusta. Ya parecemos nazis, abriendo dos frentes porque uno basta y debemos andar pidiendo chichi al extranjero. No conformes con la negativa o presión de los gabachos con respecto al cacareado (y cagado) TLC, ahora enfilamos o mejor dicho, nos preparamos para bajarnos los pantalones con los blanquitos del otro lado del gran charco del este, Europa.

Esta dizque unión (ya ven que luego se les van saliendo del huacal los ingleses y demás simpatizantes), ha pedido a nuestro intento de gobierno que dejemos usar los apelativos de manchego y otros 56 tipos de queso, y ahora presionan más con el pretexto de “quieres tratado de comercio con nosotros, pues deja de piratear nuestro ceremoniosos y solemnes nombres gastronómicos”.

Esto, según esos que saben de pesos y dinero, afectaría a más de un millón de personas en la república, ya que los lecheros, ganaderos y queseros, se empeñan en realizar un producto parecido, con las características a las que hacen en esos nobles países.

¿Y cuál ha sido la respuesta de estos ganaderos? Pos que no anden chingando y se fijen en lo que estas “adelantadas” naciones han robado de las Américas para su propio beneficio.

Además hay que considerar que muchos de esos nombres se pueden considerar como genéricos, caso la tortilla, chile, tamal, mole, rompope o demás alimentos que con harta enjundia se tragan cuando vienen a turistear los del primer mundo.

En palabras del presidente de la Cámara Nacional Industriales de la Leche, Manuel García:

"Los nombres de los quesos en cuestión se consideran genéricos, son de uso común muy usados en el lenguaje corriente y en las prácticas comerciales".

El asunto es complicado, se entiende la férrea defensa qe tienen los de la unión Europea, pero en Mexicalpan de las tunas, los quesos en pugna, se vienen fabricando desde hace décadas, mucho antes de la existencia de la propia organización mencionada.

Y el verdadero trasfondo es el monopolio, ese que siempre manejan de manera maquiavélica y en pocas palabras, apropiarse de un mercado ya desarrollado por alguien más.

Este es un caso para la araña, ya que los productores del viejo continente alegan que hay un supuesto engaño al consumidor, pero los fabricantes de este lado del charco, alegan que el mexicano no sabe de qué nacionalidad son los quesos que quieren proteger los otros; al final les vale cacahuate y comerse el platillo favorito que integre al mencionado producto.

Cada uno esgrime su argumento, pero desde el punto de vista de este humilde tragón, que no sabe distinguir entre un feta, manchego o parmesano, lo dicho por los europeans, es una reverenda jugarreta comercial, ya que son años que se lleva este tipo de nombre y no habían dicho nada parecido.

Simplemente es el acaparamiento de los mercados con el pretexto del Tratado de Libre Comercio, en otro sentido, nada pendejos.

Sea como fuere, esta es una condición que los hombres blancos no cejaran en su empeño porque se cumpla. Quizás estamos ante la posibilidad que ya no se vea, al menos en letra grande, apelativos como manchego, goda, parmesano o el “exótico” lácteo que ustedes consuman (tendrán que leer la chiquita, es decir, la leyenda impresa).

Esperemos no se dé una guerra como la de los pasteles del siglo XIX, y sí, me dirán exagerado, pero a veces, un aparente absurdo ha provocado las atrocidades menos pensadas y por una simple estupidez…

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza. 

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