La primera cita de Cleopatra y Antonio

La primera cita de Cleopatra y Antonio

Escrito por  Lunes, 12 Diciembre 2016 01:07

Marco Antonio, un extraordinario general y político, tenía la encomienda de reorganizar el Oriente, ese que se hallaba dominado, por esa época, por los Partos. En ese largo peregrinar, Egipto era uno de los destinos más importantes por visitar, ya que ese reino, podía proveer del preciado grano que tanto necesita el emergente imperio romano.

 

Para esto, su principal misión era la entrevista con la reina, Cleopatra, quien ya había iniciado sus contactos con los emisarios del romano, así como sus espías y así conocer las características del mismo. ¿Sus razones?, simples, impresionar con lujo y fausto a Marco Antonio, quien se sentía muy cercano a la cultura griega, así como estudioso y practicante de las costumbres de esa refinada civilización. El otro enfoque de Cleopatra, era ampliar sus dominios y reconocía que era de suma importancia, contar con la ayuda de ese nuevo poder dominante.

 

La cita se dio en la ciudad de Tarso, una provincia de Turquía, magnifico entarimado fue el mar que rodea esa ciudad y la escena discurrió de la siguiente manera:

 

Para llegar a Tarso remontó el río Cidno en un barco con popa de oro, velas púrpuras y remos de plata movidos al compás de diversos instrumentos. Ella iba bajo un dosel bordado en oro, ataviada como la diosa Afrodita. A su lado la abanicaban jovencitos vestidos como Eros. La acompañaban también hermosas siervas disfrazadas de Nereidas y Gracias. Para completar el sugestivo cuadro, al sonido de la música de varios instrumentos se unían los perfumes que llegaban a las dos orillas del río, en las que mucha gente disfrutaba del espectáculo. Plutarco transmite de modo casi teatral que incluso el propio Antonio llegó a quedarse solo en la plaza de la ciudad porque todos corrían a ver a la reina. Se decía que Afrodita venía al encuentro de Dioniso para el bien de Asia. De este modo se presentaban como la pareja divina Afrodita-Isis y Dioniso-Osiris, que garantizaba la prosperidad de la zona.

 

No es difícil imaginar el impacto que tuvo sobre Marco Antonio, de inmediato mando a sus sirvientes, para invitarla a un banquete especial. Pero contrario a lo que se esperaba, fue ella quien organizo una fastuosa fiesta para Antonio y de acuerdo a las descripciones de historiadores romanos, el montaje hecho por los egipcios fue el siguiente:

 

Según Ateneo, citando a Sócrates de Rodas, todo era de oro con piedras preciosas y en la sala colgaban tapices de púrpura y oro. Cleopatra dispuso doce lechos para Antonio y sus acompañantes, y, ante el asombro del triunviro, sonrió y le dijo que se lo regalaba todo.

 

Después de esto, la unión y complicidad quedaron asentados, compartiendo la riqueza y los lujos de la vida, así como el trágico final, pero esos serán temas de otros artículos, no coman ansias queridas (os) ociosas (os)…

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza.