Luis Kelly es la mano del Poder Asesino

Luis Kelly es la mano del Poder Asesino

Escrito por  Miércoles, 28 Septiembre 2016 15:15

Sabemos que hay un boom por las novelas gráficas y en ese medio hay muchos avezados, todos con buenas ideas e intenciones, pero con ciertas limitaciones y no por falta de ingenio, talento y esfuerzo; no, desafortunadamente no hay muchas editoriales y sus respectivos encargados, que  les dan un apoyo sin cortapisas a todos esos autores. Lo bueno es que eso está cambiando, ya que la demanda del público, ávido de nuevas experiencias, ha empujado a las librerías y distribuidoras a que volteen con más firmeza a estos “nuevos” elementos de entretenimiento y a su vez, sean ellos los que pidan más ediciones de este tipo de novelas.

 

Todo esto me lleva a que hay autores, que se han vuelto más resueltos y atrevidos (aunque parezca redundancia, hay que poner los adjetivos necesarios) y no se quedan cruzados de manos, al contrario, se fajan y publican sus inquietudes (y sus muchos temores sociológicos y antropólogos). Luis Kelly entra en este rubro, porque quiso agarrar al toro por los cuernos y aprovecha, la muy disimulada libertad de expresión, para exorcizar sus ideas cinematográficas, pero éstas las encamina a los terrenos de la novela gráfica. Poder Asesino es su hijo predilecto en este momento, donde ha montado toda su sapiencia adquirida en los sets y salas de edición.

 

 

Haciendo una pequeña retrospectiva de su vida, Kelly trata de tener sus argumentos hechos por su propia mano, tal cual paso con su primera película “Calacán”, cinta que no siguió el clásico patrón lineal de cualquier filme convencional. Aquí hay uso de varios recursos, los obligados como los actores, pero también se introducen materiales como títeres, marionetas, música, cuadros dancísticos y un guion que busca salvaguardar, parte de la idiosincrasia, del folclor mexicano. Eso, el folclor, es esencial para Luis y él entiende que no solo lo tradicional debe de salvarse y contarse; también lo contemporáneo, aunque tenga diatribas para la historia y sociedad mexicana.

 

Es con esto, con el realizar una memoria, que lo ha llevado a recorrer el país, con su cámara como una silenciosa cómplice, de esa “impía” unión, han nacido muchos discursos, pruebas contundentes de lo que se desarrolla, intangible o no, en el pueblo de México, en todos sus niveles. Dicen elegantemente, es Luis Kelly, quien da voz a los que no pueden expresarse tan fácilmente; además,  yo agregaría, que también les proporciona los otros sentidos, para que sean visibles a los intencionalmente ciegos, como a veces somos los medios, pero los son más los políticos, los que gobiernan o no.

 

 

Estos “profesionales” del simulacro, la parafernalia y el engaño, son el let motiv de su incursión novelesca, pintados y hablados con herramientas del barrio. Ya que nuestro aludido le gusta regodearse con ese calo, con la libertad de referencias populares, las que adquirió en su natal Ciudad de México y ha plasmado en sus trabajos, como su documental “Alex Lora: Esclavo del rocanrol” y demás consignas artísticas a bien crear. Otra fuente para Kelly, es su trabajo como publicista político y ésta le ha proporcionado sumergirse en las entrañas del poder verdadero, donde las personas reales son infinitamente superiores a los de tinta, ya que sus intenciones son verdaderas manipulaciones trágicas y sádicas, volviéndose verbos activos, superando cualquier libro del Marques de Sade o de Nicolás Maquiavélico.

 

La obra de Luis Kelly está adentro y afuera del campo visual de muchas películas mexicanas, su labor no solo se centra en la dirección y argumentación, agrega su trabajo en las postproducciones, en el apoyo a otros colegas y fundar sus propias compañías, con esto, lograr un dejo de independencia en sus productos.

 

 

El cine es su más grande pasión, y en él se desenvuelve como pez en el agua, sabedor de los muchos dolores de cabeza que a veces surgen, pero al final, la recompensa es gratificante, volviéndose una catarsis para sus desánimos. La mejor manera de resumir todo este choro, es con las propias palabras del buen Kelly y su momento de epifanía cinematográfica:

 

Supe de mi verdadera vocación en mis primeros años de adolescente, cuando al acudir al cine con mis amigos y amigas, era el único idiota que veía la película.”

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza.