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Miércoles, 09 Marzo 2016 21:07

La niña momia de Italia

Publicado por en Milagros

El amor de los padres la llevaron a una conservación eterna...

Quizá no exista mayor desconsuelo, que el engendrado por la muerte de un niño, especialmente entre sus padres. Es precisamente este sentimiento abisal, la ruptura con el orden natural, lo que da origen a la triste historia de 'la momia más bella del mundo'.

En algún día del mes de diciembre de 1918, nació Rosalía Lombardo. Dos años más tarde, víctima de una epidemia de gripe, la pequeña fallecía por una neumonía.Desolados, su padre, Mario Lombardo, oficial de infantería, y su madre, María Di Cara, acudieron al taxidermista Alfredo Salafia, el más célebre de la época, para que conservara el cuerpo de la pequeña con la mejor de sus artes. Y vaya que sí lo hizo: 90 años más tarde, el cuerpo de Rosalía todavía permanecía en tal grado de compostura y belleza, que la gente la bautizó como 'la momia más bella del mundo'.

El cuerpo de la niña fue uno de los últimos en ser recibido en la sala para niños de las catacumbas de los capuchinos de Palermo, en Italia, cripta hasta donde fue trasladado por su padre. Aunque, según lo estipulado, el féretro de Rosalía debía ser retirado algún tiempo después, las constantes visitas que recibía de familiares, muchos de ellos residentes en el extranjero, obligaron a que permanezca en las catacumbas.

Con el correr de los años, las visitas a la pequeña momia superaron el círculo familiar, al tiempo que su notoriedad ganó fama y comenzó a ser visitada por el público en general. Así fue durante mucho tiempo, hasta que, recientemente, su cuerpo fue retirado de la exposición, cuando comenzó a evidenciar los primeros signos, ligeros aún, de descomposición.

Según el cuaderno de notas del taxidermista Alfredo Salafia, el procedimiento que empleó se detalla a través de una inyección de un compuesto ácido salicílico, que acaba con los hongos; sales de zinc, para que el exterior permanezca rígido; alcohol, para secar; y formalina, para eliminar las bacterias. Finalmente, trataba la piel con glicerina, de modo que no resulte excesivamente seca.

Fuente: supercurioso.com para History en Español.

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza.