×

Advertencia

JFolder: :files: La ruta no es una carpeta. Ruta: /home/ocioltura/public_html/media/k2/galleries/pintor goitia

×

Aviso

There was a problem rendering your image gallery. Please make sure that the folder you are using in the Simple Image Gallery Pro plugin tags exists and contains valid image files. The plugin could not locate the folder: media/k2/galleries/pintor goitia

Miércoles, 24 Agosto 2016 20:32

Goitia, el pintor de un dios para si mismo

el invidente zurdo Escrito por  en Pintura
Goitia, el pintor de un dios para si mismo

 Un anacoreta, un solitario en una ciudad de millones de solitarios, que fingen con sonrisas artificiales que son felices. Un peregrino que dejo su natal tierra norteña, para tener sus andaduras en países que fueron más propios que el suyo; abruptamente la Revolución  cambio, como a la mayoría, su destino, destinándolo, en una ironía de estructuras sociales y de vida, para trotar al lado de un líder guerrillero, ver sus actos militares y de ese momento bélico, las manos de este exiliado citadino, aparece una obra monumental del arte de ese surrealista país, Los Ahorcados.

El tercer Francisco de una familia zacatena, ingresa a un mundo más convulso, más elitista que la sociedad corriente y mama de su alrededor, estando de acuerdo con los estilos  y maneras, pero no con un idealismo cargado, gastándose en foros y discusiones ideológicas, muchas de ellas políticas; sirvió y nutrió a muchos artistas, pero esto hizo que a nuestro Pancho le diera una aversión por tantas contradicciones, que parecían manchar los lienzos y espíritus de sus progenitores.

Estando en un país como éste, la religiosidad no puede quedar afuera de sus pensamientos, de sus inquietudes, viendo que el nacional se hinca y aprecia los manuscritos de lejanas tierras, es imposible para este vasco de raíces, quedar impasible ante los muchos iconos que rodean los paisajes de los nuevos templos, de los nuevos sacerdotes y con toda la intensidad que siempre lo caracterizo, surge Tata Jesucristo, quizás uno de los símbolos de nuestra cultura contemporánea.

Un hombre en la soledad, con sus artefactos sucios, ve el ritmo de ese monstruo que lo adopto, ve cómo se diluyen todos los días,  sueños y talentos, por tener que sobrevivir, por sacar la vida, no de uno, sino de muchos integrantes; este hombre en su choza, la que construyo con sus propias manos, medita profundamente, ¿hay un dios para cada uno de los seres humanos? ¿O tenemos que ser como él? Convertirnos en dioses propios y crear un microcosmos para nuestro egoísmo

{gallery}pintor goitia{/gallery}

Leído 459 veces