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Martes, 03 Mayo 2016 22:26

Parte de la historia de la China Poblana

Mujer y leyenda que representa cierta idiosincracia nacional, orgullo de ese mamón sincretismo y sinergia...

La china poblana concentra en sí misma la esencia de la mexicanidad. Este personaje que, desde las décadas de 1920 y 1930, aparecía en todas partes bailando con su charro tiene muchos rostros y ninguno. No tiene edad, no sabemos cuándo nació, ni cuando morirá. También su origen es impreciso, a pesar de que durante siglos ha atravesado nuestra historia sin ser perturbada. Pero, ¿cómo se gestó esta figura?

Dos leyendas la han perseguido. La del siglo XVII, en donde hay quien asegura que la china poblana es una princesa de la India que fue raptada por corsarios portugueses y vendida en Filipinas a un militar poblano, quien la llevó a Angelópolis, donde se convirtió en una visionaria fervorosa. La otra leyenda está protagonizada por las mujeres provincianas que, en el siglo XIX, llamaron la atención de los artistas extranjeros que las plasmaron en papel y en lienzos. Como las que aparecen en la imagen, pintura del alemán Carl Nebel, quien realizó este retrato en su viaje a Puebla en 1836.

La primera —llamada Catalina de San Juan— y la segunda —que aparecía en las calles, plazas y mercados de muchos pueblos en el siglo XIX— han sido vistas como las originarias de la china poblana actual, la mujer que nos representa a todos.

Si quieren conocer más sobre la iconografía, leyenda, mitos, fantasías e historias de esta mujer que ha cautivado a escritores y artistas, pueden conseguir el número de nuestra revista dedicado a la china poblana en nuestra página web o en La Canasta. Tienda de Artes de México:http://www.artesdemexico.com/.../publicacio.../la_china_poblana/

Fuente: Artes de México de su fan page de Facebook.

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza.