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Jueves, 27 Octubre 2016 19:49

Mercado de mariscos de Puebla

Porque no sólo hay mercados con proteínas, también en el mar la vida es más sabrosa...

Nos da gusto saber que hay un mercado, que tiene un  giro especializado y que, aunque se diga que se guardan las distancias y comparaciones, tiene el mismo sentido de aquel que está en la Ciudad de México, el Mercado de la Viga. Puebla ya tiene ese sitio que hacía falta, a pesar de que digan que en todos los mercados hay puestos o secciones de este giro, no se tenía un espacio físico, en que solo se pueden encontrar todas las variedades de los frutos de mar y por qué digo que ya lo necesitábamos, porque aquí podemos caminar con calma, sin distracciones de otras proteínas o ingredientes y enfocarnos a escoger la especie de pez o de pulpo, camarón, ostión, camarón, calamar o cualquiera animal que hay en nuestros mares.

El Mercado de pescados y mariscos de Puebla tiene 24 locales, con su mercancía a flor de piel, nos da la oportunidad de decidirnos por el predilecto manjar de los océanos; y si entramos en detalles técnicos, este sitio cuenta con su propia fábrica de hielo, lo que nos garantiza que el producto que ahí se expende, está fresco. También hay 5 restaurantes y cuatro barras para alimentos preparados y todos ellos, incluyendo a los primeros 24, son los varios metros de terrazas, donde puede degustar de sus alimentos preferidos.

La dirección para conocer, si es que no han ido por esos lares, es por el norponiente de la metrópolis poblana, en la Avenida Morelos número 88, de la Colonia Francisco I. Madero, a un lado del mercado que lleva el mismo nombre del área antes mencionada. Para mejor exactitud, por la Libertad, popular colonia y/o junta auxiliar…

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza.